martes, 21 de mayo de 2024

Presentación en la librería El Hallazgo de La Sequedad del Estanque de Genaro González Licea


De izquierda a derecha: 

Manolo Mugica, Genaro González, Juan Guillermo Lera

 Fotografía de la página de Francisco Fierro Brito


 

Veo mi cadáver tendido entre mis ojos,

mi sobra vacía,

la ausencia del viento,

el árbol seco sintiendo mi agonía,

el silencio de mí hundiéndose sin llanto.

 

Así inicia La Sequedad del Estanque, mi acercamiento a la decadencia del tiempo, a la ausencia y al vacío, al misterio de la muerte y al renacer de la vida. Así inicia la voz del desamparo de mi propia soledad, el silencio, el llanto subterráneo del silencio, su nacer y florecer. El silencio, la libertad del silencio.

En estos tiempos, mis tiempos, no veo turbulencias ni tempestades, ni desorden ni caos. Veo silencio y vacío, la efervescencia del silencio en caos, la semilla del vacío donde nace el principio del principio, el principio y el fin de la creación. Sí, veo decadencia, vacío, vejez, muerte y vida, mucha vida, un hermoso renacer de vida.

Y eso es La Sequedad del Estanque, un asomo poético, muy modesto por supuesto, a la efervescencia del principio en caos, al sonido que crea la palabra. 

Y ahí están sus apartados: El silencio y el agua, La tristeza del viento, Los girasoles en luz, La agonía del instante y, finalmente, Llévame a morir, llévame, llévame ya. Expresión propia de la voluntad de aquel que siente el vacío y la quietud del viento, el abandono y el silencio de la libertad, la sombra que abraza el renacer del infinito. Pero también, ahí está su orfandad, su desapego y libertad de iniciar su propio andar, igual que un velero que busca navegar en alta mar.

Gracias a la librería El Hallazgo por ser parte del recorrido de este poemario. Gracias al poeta Francisco Fierro Brito por editar La Sequedad del Estanque en “El Canto de la Alondra”, compromiso cultural abierto, como él dice, “a autorías con reconocida trayectoria, pero también a quienes se inician en las letras”. 

Gracias a los poetas Juan Guillermo Lera y Manolo Mugica por acompañarme. Dos poetas y amigos de reconocida escritura y juicio literario de los cuales he aprendido mucho.

Agradezco también al poeta José-María González Ortega por su hermoso prólogo que acompaña a La Sequedad del Estanque, así como a los embajadores de la sonoridad poética Ángeles Fernández Martín y don J. Juan López Raya que han hecho suyo diversos poemas del libro que aquí se presenta y gracias a ello han llegado a diversos puertos que nunca imaginé, es el caso de Nada dejo, La soledad del lago y Ese azul que abraza mi indigencia, “la infancia que no tuve, / la sombra que no encuentro. / Ese azul que siempre me acompaña, / ese azul olvido, ese, ese”.

En realidad, y para decirlo rápidamente, La Sequedad del Estanque es un poemario rodeado de bondad. Desde don Pedro Vuskovic Bravo, a quien se lo dedico, con mucha gratitud y respeto, hasta el diseño de Ulises Fierro Naranjo, la fotografía de Ingrid L. González Díaz, la lectura tan detallada de Frida González y de mi estimada poeta Marcela Romn. Sin olvidar a los poetas y escritores ya mencionados.

Finalmente, permítanme, por favor, leer unos cuantos versos del poemario que aquí se presenta:


 1

La sequedad del estanque.

El silencio vacío.

Mi aura flotando sin el agua.

El palpitar del frío envuelto entre la escarcha:

nada quedará de mí, de ti,

del olor a musgo en esas grietas que me miran.

 

2

La vida es tan efímera como la muerte,

aromas pálidos que rozan gozosos

el musgo de una piedra perdida en el olvido.

 

3

Entre las horas pardas

y los cirios consumidos,

veo mi cuerpo partir abrazado de un suspiro.

Nada quedará de él.

El viento destejerá su carne

y el sol su voz y su alarido.

Nada quedará de él, nada.

 

4

Los girasoles siguen también la sombra de la luna,

la voz amarga del verano,

el llanto de los muertos perdidos en un mar sin sepultura,

el murmullo de las hojas envueltas

en lo oscuro de mis pasos,

la eterna eternidad del agua abrazada

con la noche y su espesura.

 

5

Hay veleros que se van al mar

sabiendo que está vacío,

la brisa les llama,

fresca, imponente, eterna,

plena de soledad y ausencia,

ausencia de ti, de mí,

de este andar y desandar sin rumbo,

buscando tan solo un día, un instante,

que nunca llegará.

 

6

Nadie me espera ya,

ni el murmullo del agua,

ni el consuelo de mi voz humedecida.

Nadie,

ni el viento, ni mi sombra, ni el vacío.

 

7

Ahora lo sé,

mis pasos no son más que un polvo de huesos

al ras de mi camino.

 

8

Alma mía que te vas sin mí,

ya jamás sentirás mi piel amarga.

Serás brisa flotando en el ocaso.

 

9

Antes de que las brasas encuentren

lo oscuro de mis penas,

antes de que arda mi piel entre mis llagas,

sí, antes de que el viento se deslice

en lo incierto de mis huesos,

debo decirte que amé

como ama aquel que no busca ser correspondido.

 

De odios y venganzas nada supe,

amé como el viento ama al viento,

la piedra a la piedra y el agua al agua.

 

Amé sin sentimientos encontrados.

Amé como se ama el día y el día que se va.

 

10

Prepárate a morir, poeta,

solo, sin una sombra que te abrace.

Desnudo de ti, de mí,

de la gloría calcinada en el camino.

 

El alma es un instante de misterios y pasiones,

luces y sombras encontradas,

comunión de voces divinas y profanas,

instantes de llamas, brisa, tierra y ceniza adolorida.

 

Prepárate a morir, poeta.

Despídete de esa tu voz hecha de leña

y arde, con ella, sin temores.

 

Muchas gracias a todos.

Genaro González Licea

Caloclica, CDMX, mayo de 2024 

Promocional: 
El Hallazgo Librería de Paso, Facebook
 


viernes, 3 de mayo de 2024

"La Sequedad del Estanque" navega por los cuatro vientos

 

Contraportada del poemario 
Las Sequedad del Estanque 
Editado por El canto de la Alondra 


Con estas palabras de aliento del poeta Francisco Fierro Brito y otras más del también poeta José-Maria González Ortega, "la sequedad del estanque" inicia su recorrido por ríos, mares y montañas. 

Que la fortuna acompañe su soledad, que es, al mismo tiempo, la soledad del poeta.  


La Sequedad del Estanque 

poemario editado por El canto de la Alondra 



viernes, 12 de abril de 2024

"La sequedad del estanque" editado por "El canto de la alondra"

 

Fotografía de "El canto de la alondra" 

"Ya jamás regresarás. 

Ceniza y viento 

es el infinito de tu alma ahora". 


De "la sequedad del estanque", 

poemario de Genaro González Licea   


Genaro González Licea

Fotografía sin datar 



domingo, 7 de abril de 2024

Genaro González Licea presenta "La Sequedad del Estanque", poemario sobre la decadencia y renacer del tiempo

 

La sequedad del Estanque 

Fotografía de EL CANTO DE LA ALONDRA



La mejor presentación de un libro, más de un libro de poesía, es, bien se podría decir, no presentarlo. La poesía, el conocimiento, debe regresar al lugar donde nació, igual que la ceniza a la tierra que nos protege y alimenta. Somos carne y ceniza, tierra y viento, agua subterránea que abraza al infinito.

         Sin embargo, al ver en mis manos La Sequedad del Estanque, quise darle un adiós y bienvenida. La debilidad humana, la siempre presente debilidad humana. Lo ideal sería recibir y despedir este poemario a la sombra de un árbol o a la luz y vaivén de los cuatro vientos, o bien a la orilla de cualquier vereda, todas ellas, a fin de cuentas, llevan al centro del alma, al centro de la bondad humana.

         Para bien o para mal, decidí presentar La Sequedad del Estanque, entre estas mis cuatro paredes, una ventana que me mira y la puerta del tiempo. Es un testimonio de gratitud a tantas amistades que, sin conocerlos ni conocerme sin otra expresión que la palabra, han dado cobijo y aliento a lo que escribo, cosa que agradezco muy de veras. Más en estos tiempos donde abunda la mezquindad y la gula del poder. La soledad y desconfianza, la violencia de la ficticia propaganda del éxito y fracaso. El respeto y la tolerancia, la vida fraterna y en comunidad, están viviendo un sueño que bien vale la pena despertar. Y ahí está la voz de los poetas, la voz inagotable del poeta, la palabra de miles de personas dialogando con su tiempo, con la decadencia y renacer del tiempo.

         La Sequedad del Estanque es un modesto murmullo de esa voz. Es, se diría, un asomo al vacío, a la vivacidad del vacío, a la piel subterránea, íntima, de la vida y de la muerte que al mismo paso siempre van. Eso es La Sequedad del Estanque, e inicio la lectura de unos cuantos versos suyos:

 

1

La sequedad del estanque.

El silencio vacío.

Mi aura flotando sin el agua.

El palpitar del frío envuelto entre la escarcha:

nada quedará de mí, de ti,

del olor a musgo en esas grietas que me miran.

 

2

La vida es tan efímera como la muerte,

aromas pálidos que rozan gozosos

el musgo de una piedra perdida en el olvido.

 

3

Entre las horas pardas

y los cirios consumidos,

veo mi cuerpo partir abrazado de un suspiro.

Nada quedará de él.

El viento destejerá su carne

y el sol su voz y su alarido.

Nada quedará de él, nada.

 

4

Los girasoles siguen también la sombra de la luna,

la voz amarga del verano,

el llanto de los muertos perdidos en un mar sin sepultura,

el murmullo de las hojas envueltas

en lo oscuro de mis pasos,

la eterna eternidad del agua abrazada

con la noche y su espesura.

 

5

Hay veleros que se van al mar

sabiendo que está vacío,

la brisa les llama,

fresca, imponente, eterna,

plena de soledad y ausencia,

ausencia de ti, de mí,

de este andar y desandar sin rumbo,

buscando tan solo un día, un instante,

que nunca llegará.

 

6

Nadie me espera ya,

ni el murmullo del agua,

ni el consuelo de mi voz humedecida.

Nadie,

ni el viento, ni mi sombra, ni el vacío.

 

7

Ahora lo sé,

mis pasos no son más que un polvo de huesos

al ras de mi camino.

 

8

Alma mía que te vas sin mí,

ya jamás sentirás mi piel amarga.

Serás brisa flotando en el ocaso.

 

9

Antes de que las brasas encuentren

lo oscuro de mis penas,

antes de que arda mi piel entre mis llagas,

sí, antes de que el viento se deslice

en lo incierto de mis huesos,

debo decirte que amé

como ama aquel que no busca ser correspondido.

 

De odios y venganzas nada supe,

amé como el viento ama al viento,

la piedra a la piedra y el agua al agua.

 

Amé sin sentimientos encontrados.

Amé como se ama el día y el día que se va.

 

10

Prepárate a morir, poeta,

solo, sin una sombra que te abrace.

Desnudo de ti, de mí,

de la gloría calcinada en el camino.

 

El alma es un instante de misterios y pasiones,

luces y sombras encontradas,

comunión de voces divinas y profanas,

instantes de llamas, brisa, tierra y ceniza adolorida.

 

Prepárate a morir, poeta.

Despídete de esa tu voz hecha de leña

y arde, con ella, sin temores.

 

Muchas gracias a todos.

 

Genaro González Licea

Caloclica, CDMX, 7 de abril de 2024

Genaro González Licea 

Fotografía sin datar




viernes, 5 de abril de 2024

"La sequedad del estanque", poemario de Genaro González Licea

 

La sequedad del estanque

editado por EL CANTO DE LA ALONDRA,

elcantodelaalondra@gmail.com 

Francisco Fierro Brito, su director y poeta. 



sábado, 16 de marzo de 2024

"La sequedad del estanque", poemario de Genaro González Licea

 

Diseño de Ulises Fierro Naranjo
Fotografía de Ingrid L. González Díaz
Coordinación de Marcela Román N. 
Editado por Francisco Fierro Brito 
Prologo de José-María González Ortega

Tengo a la vista la maqueta y portada del poemario “La sequedad del estanque”, libro que dediqué a mí siempre maestro don Pedro Vuskovic Bravo, hombre de gran sencillez y calidad humana.

“La sequedad del estanque” es un libro editado por EL CANTO DE LA ALONDRA, elcantodelaalondra@gmail.com, que cabe en bolsillos y bolsas de mano, su tema es el envejecimiento del ser interno que tenemos todos, la vivacidad de la vida y el amoroso encuentro con el misterio de la eternidad de la muerte.

Dicho poemario, por otra parte, esta prologado por el poeta y crítico español  José-María González Ortega, quien, además de sus libros de poesía, conferencias y recitales, ha coordinado antologías, dirigido programas culturales y participado en diversos grupos literarios. Un privilegio que su pluma y su estatura acompañe el camino de poemas tan modestos.

Es de agregar que “La sequedad del estanque” ha sido cuidadosa y amorosamente editadas por EL CANTO DE LA ALONDRA, “esfuerzo editorial independiente abierto a autores con reconocida trayectoria, pero también a quienes se inician en las letras”. Su diseño estuvo a cargo de Ulises Fierro Naranjo, la coordinación por la escritora y poeta Marcela Román N., y la fotografía por Ingrid L. González Díaz.

Felicidades mi estimado poeta y editor Francisco Fierro Brito, felicidades a todos por el trabajo realizado. Que “La sequedad del estanque” recorra su camino y llegue a buen puerto. Mi gratitud a todos. 


 Genaro González Licea 

Fotografía sin datar  

htts://gglicea.blogspot.com/

 


sábado, 9 de marzo de 2024

"La sequedad del estanque", poemario de Genaro González Licea en la editorial "EL CANTO DE LA ALONDRA"

 

Hermoso diseño 
de Ulises Fierro Naranjo 


Rodeado de la bondad de tantas y tantas almas, está a unas horas de aparecer “La sequedad del estanque”, poemario lleno de mí y de un gran número de alientos que apreciaré siempre. 

La editorial ELCANTO DE LA ALONDRA, elcantodelaalondra@gmail.com, me obsequió la oportunidad de “ser navío” para llevar mis versos al puerto de su destino.

Mi gratitud a todos 


Genaro González Licea 
Fotografía sin datar