Ese azul que abraza mi indigencia,
la infancia que no tuve,
la sombra que no encuentro.
Ese azul que siempre me acompaña,
ese azul olvido, ese, ese.
Del libro
La sequedad del estanque de Genaro González Licea
Ese azul que abraza mi indigencia,
la infancia que no tuve,
la sombra que no encuentro.
Ese azul que siempre me acompaña,
ese azul olvido, ese, ese.
Del libro
La sequedad del estanque de Genaro González Licea
Mi alma se desliza
entre las hojas.
Mi rostro corre sin mirarme sobre el agua.
El invierno se lleva el aliento de mi
olvido,
igual que la neblina el silencio de mis pasos.
Del libro
La sequedad del estanque de Genaro González Licea
Camino reseco de esperanza,
el atardecer se me anuda en la garganta,
un quejido me abraza sin saberlo,
un recuerdo se hunde entre mis ojos.
Mi voz llora al ver la muerte del otro
en mí enterrada.
Mi aura en el subsuelo se pierde desolada.
Del libro
La sequedad del estanque de Genaro González Licea
Este oscuro silencio de penacho blanco
y de andar crucificado.
Este saber que nunca más florecerá
el jade entre mis ojos,
que seré viento deambulando en el vacío,
fluir sombrío de un brillo vagando a lo
lejos.
Del libro
La sequedad del estanque de Genaro González Licea
El viento acompaña mi tristeza,
una sombra envuelve la ausencia de mis
pasos,
un olvido se esconde en lo seco del
dolor.
El silencio me duele,
más si viene de los muertos apilados a
lo largo del camino.
Del libro
La sequedad del estanque de Genaro González Licea
Hay recuerdos que se tienden como sal sobre
la arena,
como piedra encallada mirando su dolor.
Son recuerdos que lloran su destino,
quejidos agrietados de tristeza,
destierros deshuesados sin su voz.
Del libro
La sequedad del estanque de Genaro González Licea
Entre las horas pardas
y los cirios consumidos,
veo mi cuerpo partir abrazado de un
suspiro.
Nada quedará de él.
El viento destejerá su carne
y el sol su voz y su alarido.
Nada quedará de él, nada.
Del libro
La sequedad del estanque de Genaro González Licea