La esperanza es un dolor
amargo de llagas y de ausencias,
un silencio de sueños carcomidos,
una espina que zurce los párpados
del tiempo,
un cráneo molido en la sed del
abandono.
Del libro:
Al caer el tiempo de Genaro
González Licea
La esperanza es un dolor
amargo de llagas y de ausencias,
un silencio de sueños carcomidos,
una espina que zurce los párpados
del tiempo,
un cráneo molido en la sed del
abandono.
Del libro:
Al caer el tiempo de Genaro
González Licea
Una voz herida respira sin
la boca.
Un olvido roto dormido en el
dolor de una tinaja.
Una luz azul que ilumina el
eco que envuelve mi tristeza.
Un silencio que al verme me
reclama:
¡no pasaste a verme sabiendo
que moría!
Un suspiro abraza lo frío de
una piedra,
es el tiempo,
es la sombra de mi sombra en
agonía.
Del libro:
Al caer el tiempo de Genaro
González Licea
Fui voz herida tocando el
viento,
humo y plumaje de los
tiempos idos,
llanto que mojó la sequedad
del río,
tristeza de un canto en mi canto
sumergido.
Fui el eco de unos pasos envueltos
en mis ruinas,
la brasa de un tiempo humedecido,
la semilla de la muerte
vagando, siempre vagando, en
lo que nunca he sido.
Del libro:
Al caer el tiempo de Genaro
González Licea
Mi camino es un
sendero
donde los muertos
florecen con sus penas.
Es un silencio llagado
entre mi boca,
una voz muerta que
no encuentra su destino.
Alma errante
como la bruma indigente
tirada sobre el muelle,
como el tiempo desnudo
que busca su voz en mi alarido.
Del libro:
Al caer el tiempo de Genaro
González Licea
En la sombra de unos huesos escondidos,
se desliza un suspiro que fue mío,
un silencio cansado atado sobre el
tiempo.
Morir sin párpados ni ojos,
ni grietas de luz donde duerman mis
palabras,
serena el dolor de lo que nunca he sido.
Del libro:
Al caer el tiempo de Genaro
González Licea
Allá…, allá en el vacío donde nada
existe,
donde la muerte es ceniza dormida entre
la bruma,
y el viento un vientre invisible que me
abraza.
Allá donde el recuerdo
danza perdido sin mi sombra,
y el firmamento es
luz oscura
envuelta en un llanto
de pájaros dormidos.
Sí, allá donde el
aire es un ebrio camino
molido sin
estrellas,
un inmenso quejido tendido
en la negrura.
Allá, sí, allá
estaré, seré infinito tejido en el silencio,
pureza desnuda atada
en el vacío.
Del libro:
Al caer el tiempo de Genaro
González Licea
Los muertos me acompañan a una fosa que no tengo,
son hileras de muertos y más muertos,
voces que sollozan en mis manos destrozadas,
riachuelos de paz que me despiden.
Me alejo como el humo
de la leña quemada en mis entrañas,
como un fantasma abrazando la sed del viento.
Del libro:
Al caer el tiempo de Genaro
González Licea