Mi silencio era la llama de mi cuerpo
ejecutado,
un gris agonizante que murió abandonado,
un muerto ajeno a mi propio muerto
sepultado,
un cadáver clandestino en mis venas
desatado.
Del
libro
Tumbas en el olvido de Genaro González Licea
Mi silencio era la llama de mi cuerpo
ejecutado,
un gris agonizante que murió abandonado,
un muerto ajeno a mi propio muerto
sepultado,
un cadáver clandestino en mis venas
desatado.
Del
libro
Tumbas en el olvido de Genaro González Licea
Las tumbas en el olvido…
Son quejidos escondidos suspirando muy
dentro de cada quien,
muy al fondo de nuestro ser asesinado
en el rostro de otro rostro
que es mi rostro vagando sin mí y tirado
al lado mío,
desnudo de sí,
desnudo de mí,
desnudo de su más pura desnudez desnuda.
Del
libro
Tumbas en el olvido de Genaro González Licea
Es el rostro de mi madre
que duerme carcomido junto al mío.
Es mi rostro migrante amasado
con los sesos de un canto de paloma,
paloma migrante igual que yo,
que dejó su esperanza arrodillada,
su boca amordazada,
y su amor y libertad en una hoja
que llora cuando llueve,
cuando el aire la mece en ese infinito
que me ciega.
Del
libro
Tumbas en el olvido de Genaro González Licea
He descendido hasta aquí…,
hasta este azul olvido
donde una parte mía
es un cadáver que vive sin mis ojos.
Del
libro
Tumbas en el olvido de Genaro González Licea
Es cierto,
un día uno emigra de sí y se va al dolor
azuloso del olvido,
al negro vacío de un yo que vivirá para
siempre mutilado.
Del
libro
Tumbas en el olvido de Genaro González Licea
Encontré migrantes milenarios que viven ocultos
en lo oscuro de mis pasos.
Migrantes que me siguen escondidos
rompiendo una parte mía que vive su
propio desconsuelo.
Del
libro
Tumbas en el olvido de Genaro González Licea
Hay un silencio que huele a muerto acribillado.
Soy yo y el otro y el otro yo que
siempre me acompaña.
Es mi sombra que vive sin mis pasos,
son mis pasos que existen sin camino.
En ellos vivo, en ellos muero.
Del libro
Tumbas en el olvido de Genaro González Licea