domingo, 8 de julio de 2018

CALOCLICA o casa del camino de Genaro González Licea





Fotografía de Ingrid L. González Díaz





Soy igual que todos, igual que nadie.
La vida, siempre lo he dicho, me ha dado más de lo que merezco y yo le he dado menos de lo que debo.
Estoy en paz, sí, estoy en paz.

Los dioses, diría Juan Ramón Jiménez en unas letras que me escurren por los ojos,
“no tuvieron más sustancia que la que tengo yo.
Yo tengo, como ellos, la sustancia de todo lo vivido y de todo lo porvenir.
No soy presente sólo, sino fuga raudal de cabo a fin.
Y lo que veo, a un lado y otro, en esta fuga es sólo mío, recuerdo y ansias mías, presentimiento y olvido.
¿Quién sabe más que yo, quién, qué hombre o qué dios puede, ha podido, podrá decirme a mí qué es mi vida y mi muerte, qué no es?”.

(Fragmento)

Genaro González Licea
del libro: Caloclica
© Genaro González Licea. Todos los derechos reservados.

CALOCLICA o casa del camino de Genaro González Licea




Fotografía sin datar 






Caloclica es un lugar donde el pasado languidece.
En ella se entrecruzan los cuatro puntos cardinales.
Es una piedra que vivirá en tanto el viento exista
y el aroma de la noche reconozca la humildad de sus cenizas.

De hecho, pienso, la vida es una casa en el camino, un descansar y seguir a solas.
Es un espacio donde nace el mundo, las ilusiones, los paisajes, lo vivido y lo que a uno le faltó vivir, la esperanza y desesperanza, la muerte y el olvido.
Ese olvido que duele, cala, educa.

Duele recordar el olvido.
Somos insignificantes,
viajeros en la casa del camino,
recuerdos que se tejen,
sentimientos que palpitan, flotan.
Duele recordarlo.
Duele.
Caloclica es un estado de cuentas,
precipicios,
veredas,
interrogantes sin respuesta.

Es una travesía donde una y otra vez caigo y me levanto.
Es un olor a tierra sepultada,
a surcos rasgados por el tiempo.

Húmedo aroma que golpea el silencio de la nada donde vivo.
Soledad pálida de un cántaro sin agua.
Nostalgia de regresar a un sitio donde nunca he estado.
Camino de un paisaje donde mi memoria es el olvido.
Túnel de paredes tristes y florecillas que cuelgan de la nada.

La nostalgia humedece una ilusión que se evapora.
El sapo vigila en el estanque la caída de mi último suspiro.
Aléjate, te digo, de esta tumba.


(Fragmento)

Genaro González Licea
del libro: Caloclica
© Genaro González Licea. Todos los derechos reservados.

SOLAMENTE ESPERO de Genaro González Licea




Fotografía sin datar



Solamente espero



Solamente espero que en la recta final de mi vida sea corta mi agonía.
Que no sean muchos los días de insomnio y larga espera.

Pido lucidez en el último tramo de mi vida, y que todo sea un día cualquiera.
Único, intenso y desolado.
Alegre de enterrar mis pasos y morir conmigo.
Sin deseos de vivir más bajo esta luz infinita
que a sus pies
ve cumplido el paso de mis años.


(Fragmento)

Genaro González Licea
del libro: Caloclica
Apartado: Día a día mi vida languidece

© Genaro González Licea. Todos los derechos reservados. 

SOLAMENTE ESPERO de Genaro González Licea





Fotografía de Ingrid L. González Díaz





Solamente espero


Cuando llegue la hora, déjenme morir a solas, con mis recuerdos rotos y mi soledad caída.

Que nadie busque prolongar mi vida.
Fui cuerpo desnudo en la palabra,
infancia y juventud roída,
aroma de huesos con cirios encendidos,
vejez enroscada en un atardecer perdido.

Hondo fue mi dolor sobre la tierra.
En la pobreza tejí la piel del día.
Dormí a la orilla de mi ser vacío.
Alimenté el alma con astillas y cáscaras de barro.
Bebí mi sangre y mi sudor a solas.
Fui grito,
alarido,
sonrisa perdida en las espinas,
voz de libertad colgada de las ramas.



(Fragmento)

Genaro González Licea
del libro: Caloclica
Apartado: Día a día mi vida languidece

© Genaro González Licea. Todos los derechos reservados.


DÍA A DÍA ME ACERCO A LA MUERTE de Genaro González Licea





Fotografía de Ingrid L. González Díaz



Viví extraviado en mi ataúd vacío.
Bebí mi soledad a solas.
Fui grisáceo atardecer dormido,
silencio de cráneo sepultado,
olor a sepelio envejecido.


(Fragmento)

Genaro González Licea
del libro: Caloclica
Apartado: Día a día mi vida languidece

© Genaro González Licea. Todos los derechos reservados.


DÍA A DÍA ME ACERCO A LA MUERTE de Genaro González Licea




Fotografía de Ingrid L. González Díaz




Fui intensamente solo.
Vi de lejos mi tristeza entristecida.
Mordí mi desconsuelo en la palma de mi mano.
Dormí a la orilla del recuerdo y del olvido.

Mis ilusiones cansadas de esperarme perecieron.
Mis palabras antes que yo murieron,
realmente me enterraron vivo.
Su sonido aún cuelga en mis oídos.


(Fragmento)

Genaro González Licea
del libro: Caloclica
Apartado: Día a día mi vida languidece

© Genaro González Licea. Todos los derechos reservados.

NUNCA MÁS VOLVERÉ A VER LAS HORAS TRISTES DE ABRIL de Genaro González Licea




Fotografía de Ingrid L. González Díaz




Mi muerte es una metáfora dormida, un olor que desentierra mi muerte sepultada.
Es un silencio que mitiga el silencio del silenció mío.
Nunca más veré el despertar del día.
Seré su aroma, su viento y su sonido.
Un silencio que en silencio muere.


(Fragmento)

Genaro González Licea
del libro: Caloclica
Apartado: Día a día mi vida languidece

© Genaro González Licea. Todos los derechos reservados.