domingo, 8 de julio de 2018

NUNCA MÁS VOLVERÉ A VER LAS HORAS TRISTES DE ABRIL de Genaro González Licea




Fotografía de Ingrid L. González Díaz




Nunca más volveré a ver las horas tristes de abril


Nunca más volveré a ver las horas tristes de abril, el polvo de tus párpados dormidos, la voz vacía que sepulté en mi grito.

Veo ya, a lo lejos, mi rostro agrietado caer entre sus ruinas,
mi desconsuelo atado en la sombra de mi mano,
mi voz clavada en una tumba sepultada.


(Fragmento)

Genaro González Licea
del libro: Caloclica
Apartado: Día a día mi vida languidece

© Genaro González Licea. Todos los derechos reservados.

QUÉ SERÍA DE MÍ SIN ESTA SOMBRA ROTA Y DESOLADA de Genaro González Licea



Fotografía de Ingrid L. González Díaz



Qué sería de mí sin esta sombra rota y desolada


Qué sería de mí sin esta sombra rota y desolada.
Sin este epitafio azul que teje mi sepelio y mi camino.
Día grisáceo que amanece mordiéndome la cara.
Olor a muerte seca que duerme debajo de la nada.

Qué fue de mí en aquél hombre sepultado.
Qué de mis cenizas que cuelgan en el agua.
Qué de mi olvido olvidado en el olvido.
Dónde está mi rostro que encontré en mis sueños.
Dónde el sueño que me sueña en mis sueños degollados.
Sueños que perdí en mis sueños que soñé que me soñaban.
Oscuros presagios que día a día incineran mi sed asesinada.

Nada sé de mí ni del tiempo que murió conmigo.
Cansada de esperarme mi propia soledad se fue sin mí.
Desnudo quedé en un rincón vacío del vacío de mi vacío.


(Fragmento)

Genaro González Licea
del libro: Caloclica
Apartado: Día a día mi vida languidece


© Genaro González Licea. Todos los derechos reservados. 

EL DOLOR DE LA DESESPERANZA de Genaro González Licea




Fotografía de Ingrid L. González Díaz




Aquel tiempo lejano lo recuerdo ahora.
Me rio de mí mismo y de mi sombra.
Contemplo el sol, abro las manos para abrazar la sequedad de un llano, miro a un perro cuidar un ataúd y a un cirio velar el cuerpo que es el mío.

Me falta poco para morir, cuando eso sea dejaré una sonrisa en la sombra de un girasol caído.


(Fragmento 3)

Genaro González Licea
del libro: Caloclica

© Genaro González Licea. Todos los derechos reservados.

SEMBRÉ EL CAMPO CON LETRAS DE MAÍZ Y TRIGO de Genaro González Licea





Sembré el campo con letras de maíz y trigo, las hortalizas de abril y el amor en los surcos de mayo.
Moriré por siempre en esta tierra callada y en esta eternidad sin tiempo.

Amamantar la voz con el alma herida y el amor de invierno dormido entre las hojas, aligeró de pronto este caminar sombrío.
Húmedo como el grito de un niño.
Triste como un olvido en la piedra, como un recuerdo en el agua.

(Fragmento)

Genaro González Licea
del libro: Caloclica
Apartado: Y yo me iré…

© Genaro González Licea. Todos los derechos reservados.

SEMBRÉ EL CAMPO CON LETRAS DE MAÍZ Y TRIGO de Genaro González Licea






Escribí para dialogar conmigo y calmar esta tristeza que me duele.
Enterré a solas el amor de las palabras, les di un presagio de morir muy mío, una sonrisa tejida en cicatrices, un murmullo rasgado en su lamento.

Mi voz se perderá conmigo.
Flotará como un pájaro en el llano, como un silencio en la sombra de mis pasos.

(Fragmento)

Genaro González Licea
del libro: Caloclica
Apartado: Y yo me iré…

© Genaro González Licea. Todos los derechos reservados.


MASTICO MI TRISTEZA Y LLANTO CONTENIDO de Genaro González Licea





Amo la vida porque sin ella muero y a la muerte porque con ella vivo.
Soy dios y el diablo al mismo tiempo, ambos están en mí y en el otro y en otro más.
Soy ánima y carne viva, pobre diablo caído de borracho, dios vivo donde un muerto quisiera caminar.

Soy un indigente que ama su indigencia porque sabe que sin ella muere.
No busco la eternidad, busco tan solo descansar un poco.

(Fragmento)

Genaro González Licea
del libro: Caloclica
Apartado: Y yo me iré…

© Genaro González Licea. Todos los derechos reservados.

UNO DE PRONTO DESPIERTA SOLO de Genaro González Licea




Fotografía sin datar



Uno de pronto despierta solo



Uno de pronto despierta solo,
escucha caer su sombra como lluvia en el olvido,
como voz enterrada, como murmullo perdido.

Los recuerdos se envuelven con la luz que asoma,
los pájaros lagrimean al ver mis ojos,
cantan una canción que huele a flores,
a espigas rotas, a sombra herida.

Solo, mi soledad me dejó solo,
sin una sombra de cobija, sin un refugio de morada.

Desnudo, frente a mí, estoy más solo que nunca.
Mis entrañas se tocan a sí mismas,
los gusanos muerden mis penas y la cal el olor de mis quejidos.

El viento aúlla sin encontrar mi nombre,
los geranios al mirarme se marchitan,
la mañana se va oliendo a música mojada,
el riachuelo se evapora y muere como fantasma a la mitad del día.

Fui amado, la vida brilló en mis ojos, tembló en mis manos.
Luché y caí abatido. El carbón de mi pobreza fue mi tumba y mi tintero.

Estoy a la orilla de mi sombra,
un inmenso silencio me acompaña.


Genaro González Licea
del libro: Caloclica
Apartado: Y yo me iré…

© Genaro González Licea. Todos los derechos reservados.